Católicas por el Derecho a Decidir

11 enero, 2016

Objeción de conciencia

Cuando era pequeña, en mi casa, la de una familia muy católica, la palabra “Aborto” se pronunciaba en voz baja. Era una “mala palabra”. Tan mala que solo ponerla en la boca era casi un pecado.

La vida me fue enseñando. La propia vida, las historias de tantas mujeres, los casos que sin buscar vas encontrando. Todo eso me permitio aprender. Y después de aprendida, una comprende. Es entonces cuando, talvez, ya estas lista  para compartir.

He tenido la oportunidad de compartir con mujeres rurales, con jóvenes de distintos ambientes, con profesionales de la salud, también con algunos hombres en espacios donde reflexionamos sobre el aborto. Y he comprobado que determinadas creencias religiosas son los principales obstaculos en el camino de una cabal comprensión de ese reto que es traer otro ser humano a la vida.